El otro día me llevé a Pablo a una ópera infantil. La verdad es que era para niños un poquito más mayores pero se lo pasó bien. Quería subirse al escenario, corretear entre las filas... Hasta se puso a cantar él también: eeeeel caminoooooo Beléénnnnnnnnnn. Me partía de la risa. A los 40 minutos yo ya no podía más con él y nos salimos.
Lo siento pero no hay constancia gráfica de nada de esto.
Seguimos haciéndole peticiones toooodo el rato. Aquí tenéis al Pato Donald.
Pero a veces las dice por sí solo.
Le seguimos instando a que sea ordenado pero los genes son muy fuertes y este es el resultado:
Os presento a mi tortuga ninja:
Y aquí pasándoselo bien con papá después de quitarse la coraza:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario