Pablo le preguntó a su padre que por qué se ponía la mano en la cabeza y Pedro le respondió que para sugetársela. Pablo se partía de la risa e intentaba imitarle pero se quitaba la mano y la cabeza ni se movía un centímetro.
Nos fuimos a la tirolina que tanto le gusta y he conseguido grabarlo.
Los vecinos que acaban de volver de Suecia le han traído un regalito a Pablo: una casa de galletas de jengibre que había que pegarla con pegamento de azúcar y decorarla con lacasitos. Se entretuvieron mucho Pablo y Pedro.
Pablo acorralado por un regalo de cumpleaños...
domingo, 3 de abril de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)