jueves, 13 de noviembre de 2008

Nueva cabecera

Cuando, el 4 de marzo, empezamos la publicacion de este blog, aun no conociamos a Pablito, estabamos pendientes de su llegada, por lo que no podiamos encabezar este blog con ninguna foto suya.





Cuando tenia dos otres semanas, ya hubo tiempo para cargar fotos suyas, preocuparse de adecentar un poco el diseño y demas. Cambiando la cabecera por la primera con una foto suya.





El mes siguiente decidimos cambiarla por la de los ojos, que es la que nos ha acompañado hasta ahora y que siempre me ha parecido muy tierna.



Pero el tiempo pasa y Pablito ya no es un espectador pasivo y no se conforma con mirar lo que le ponen delante. Es ahora un explorador en busca de conocer el mundo que le rodea y creo que la cabecera debe adaptarse a su nueva forma de relacionarse con su entorno.

Se está haciendo mayor

Tras unas semanas preparándo el cambio, remoloneando y dudando, antes de ayer le cambiamos la cuna a su nuevo cuarto. ¡Ya duerme en su propia habitación!

La primera noche tuvo un rato malo, que se solucionó en la cama con Mamá (que no pegó ojo en toda la noche) y anoche otra vez, aunque más corto, que se pasó con Papá (que ha dormido como un lirón las dos noches, salvo cuando se ocupa de Pablito).

Además ya se pasaron los días en los que se pasa ratos larguísimos en su hamaquita. Le hemos montado unas alfombras y tal en el salón donde están desparramados sus juguetes y allí echa el tiempo jugando...



... gateando...



... viendo su programa favorito en la tele. Baby Einstein...



... o, simplemente, dándose cabezazos con el suelo.



Algunos ratillos los dedica a hacer ejercicio en su colgador...



... o practicando unos pasos de baile.



En general, hay que hacerle más caso que antes, jugar con él o pasearle. Se aburre si se queda sólo sin nada que hacer mucho rato.

Uno de sus momentos preferidos es la hora del baño. En cuanto empieza a darse cuenta de los preparativos empieza a chillar y a mover los brazos espasmódicamente de la alegría que le da.

Siempre que podemos se baña con Papá. En cuanto está limpito, le dejamos un ratillo con sus juguetes para que chapotée.

Luego viene el rato malo que es la salida del baño, secarle y vestirle. Lo único que le gusta de ese proceso es cuando le pongo la crema hidratante, acompañada de un masaje, que lo deja relajadito.

Por la noche, se le acorta el cordón umbilical y sólo puede estar pegadito a su mamá...



... hasta que el sueño o el hambre le hacen reclamar su bibe y a la cuna. Para cenar y dormirse vuelve a tener cariño a Papá.

Todas las fotos suelen ir acompañadas de algún comentario, pero hay algunas que hablan por si mismas. Esta es de hace unas semanas, a las 4 de la mañana, después de haber manchado el pijama y el body durante un cambio de pañal.

Sin comentarios: