Como es habitual, la gente pregunta si se parece a mamá, a papá o a su tía abuela tercera.
Al principio, Lucía y yo no lo teníamos muy claro pero últimamente basta con enseñar alguna foto de cuando yo era pequeño, por ejemplo estas dos:


Ya está muy mayor y medio se aguanta cuando lo dejamos sentadito

Además de ponerse en posición de gateo... aunque sólo sabe retroceder

Y una sonrisita a mamá, que estaba muy serio:

No solo ha aumentado su movilidad, sino que ya come su puré de verduras sin manchar... el techo, que es lo único que permanece limpio cuando come.

A veces cuesta un poquito mantener la comida en la boca

Pero, al final, como siempre después de comer, llega el momento de felicidad.

¿Os podéis creer que lo bañamos justo antes de comer? ¡Qué pardillos!
Lucía está de viaje y tendrémos que pasar dos noches solos Pablito y yo. Todo el mundo está preocupadísimo menos nosotros dos. Le demostraremos al mundo que somos capaces de sobrevivir sin mamá unos días.
Ya os contaré como nos va.