El relax antes de irse a la cama. No hay quien lo separe de mamá.

Mi niño ya sabe decir yogur ("gu"), la expresión ¡Anda! ("ana"), guapo ("apu"), no (este es igual, no), en fin, que está cogiendo un ritmo de adquisición de palabras que no damos crédito.
No para de montarse en su cochecito. Lo disfruta a más no poder. Se monta para adelante, para atrás, encima. Le da la vuelta y le hace girar las ruedas. Lo pone de pie. Le mete en el cajoncillo juguetes, los saca, le quita la tapadera, la vuelve a poner. NO PARA.
Tiene una energía que no para y, vamos, que pasea hasta a las sillas. Especialmente por las mañanas.
Le encantan todos los cacharros de un euro. Gracias a Dios no le gusta la música ni el movimiento así que no gastamos nunca nada. Aquí lo veis con su amigo del alma: Rodrigo.
Aquí le podéis ver cómo él intenta cantar lo que canta Noe (la madre de Rodrigo). Mientras tanto Rodrigo no paraba de bailar a los pies del coche.