Después del festival de muecas de la entrada anterior; y mientras yo lo publicaba, se fueron madre e hijo al parque.
Llegué justo a tiempo para pillarles a la vuelta.
Y nos fuimos a otro parque,
donde se montó en el "castillo"
antes de convertirse en el rey del tobogán, en el que disfruta una barbaridad...
... bajando a toda velocidad
Tanta actividad y emoción, cumplen su objetivo y, en cuanto ha comido, se ha acoplado con mamá , se ha ido relajando...
... y se ha quedado dormidito.
¡3 horas de libertad!
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