Estos últimos días han sido decisivos para el desarrollo de Pablo. Tanto que casi se podría decir que ha pasado de bebé a niño.
Lo primero es que ha admitido comida sólida distinta de las tradicionales: pan, patatas fritas o gusanitos.
Ayer, a la hora de la comida, Tere le preparó una sopa de fideos... y se la comió, además de su puré de verduras de todos los días y de un yogur, animalico.
Pero eso no es nada comparado con dos grandes hitos en su desarrollo cognitivo. Ya sabe decir "Martos" y "aceituna".
De hecho, el sábado por la mañana, viendo Agrosfera, decía "atuna ha caío" al ver a unos tipos vareando olivos.
Confieso que se me ha caído la baba todo el fin de semana haciéndole repetirlas hasta la saciedad.
Ahora, además, repite un montonazo de gestos y palabras que ve y oye a su alrededor. Es divertidísimo.
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