
El primer día de nevada vino María (que tiene 15 meses) a jugar con Pablito la mañana entera .
Al principio María no me soltaba y cuando se despertó Pablito tampoco él, así que los tuve que tener a los dos encima, a la vez, como unos 10 minutos. Se me caía la baba, claro está.

Aquí podéis apreciar el estrés que pasé vigilándolos (lo único que me faltaba era ponerme a leer).

Se lo pasaron muy bien.


Mirad qué utiliza Pablo como correpasillos... mi maleta del ordenador...
¡Este niño ya anda!, lo que os queda por pasar. Está para comérselo, aunque no hace ni dos semanas que no lo vemos, sus primos lo echan mucho de menos.
ResponderEliminar