martes, 22 de julio de 2008

Adios abuelo

Me duele mucho escribir sobre este tema. De hecho, lo he intentado varias veces y he tenido que dejarlo.

El abuelo Pedro nos dejó hace casi un mes y ya no podrá ver crecer al tocayo.

Aunque es algo inevitable, uno siempre cree, en el fondo de su alma, que sus padres vivirán para siempre y es imposible estar preparado para decirles adiós.

Entre todos hemos buscado argumentos para consolarnos y, en realidad, son todos ciertos: ha vivido feliz, ha muerto sin enterarse, ha visto crecer y formar una familia a sus hijos... pero lo cierto es que su marcha duele un montón y nos ha dejado fatal a todos los que le queríamos.

Afortunadamente, dada la rapidez con que sucedió todo, no tendremos recuerdos de enfermedad o agonía y, cuando el dolor se atenúe, le recordaremos lleno de vida.

Siempre me han contado que, cuando yo era pequeño y me preguntaban qué quería ser de mayor, no respondía: polícia, bombero o cosas así, decía que quería ser "Don Pedro", como mi padre. Sigo teniendo el objetivo de ser tan feliz como ha sido él toda su vida.

Papa, te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario