viernes, 13 de junio de 2008

Sarna con gusto... sí que pica

Como ya comentó Lucía, he estado jugando al golf un día a la semana para no perder mucho la forma por si me clasificaba para el campeonato de España de tercera categoría que se disputará del 27 al 29 de junio en León.

Ayer salío la lista de admitidos... ¡Y estoy clasificado!.

Lucía, que es una santa, se irá toda la semana que viene a Córdoba para que yo me pueda ir todas las tardes a jugar y entrenar. Además, ha cogido días de vacaciones para ocuparse de Pablito los días del campeonato (ya habrá acabado su baja maternal y habrá comenzado la mía).

No sé como me tocará pagar tanta generosidad después del Campeonato, pero prefiero no pensar mucho en ello.

El caso es que todo se ve de color de rosa: clasificado para disputar el campeonato, tendré una semana para prepararlo, está todo organizado para que pueda ir a León a jugarlo... pero me da mucha pena pensar que no veré durante casi una semana a mi bebé.

Hace pocos meses no tenía que sacarle los gases a nadie a la una de la madrugada ni perdía horas de sueño por cambiar pañales. Los fines de semana eran para estar tranquilos, ir a donde queríamos y hacer lo que nos apeteciese.

No niego que vivíamos mejor, pero ya no quiero más eso, prefiero una sonrisa de mi bebé o un ratillo de juego mientras le bañamos. Hasta los ratos malos tienen su lado bueno. Cuando solucionas la causa de su llanto te sientes un super-papá y mientras estás limpiando una caca horrible de esas que hay que echar a lavar toda la ropa, te echa sonrisitas y parlotea, haciéndote olvidar que estabas comiendo y la comida se enfría en la mesa o que estabas viendo tu serie favorita... me gusta ser padre.

Fijaos que mayor está ya.



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