jueves, 5 de junio de 2008

La madre que lo parió

Ya lo hizo a los dos o tres días de nacer. Mientras su papá le cambiaba de pañal, Pablito proyectó una caca que manchó el cambiador, la cama del hospital y los pantalones de papá.

Ayer, siguiendo los sabios consejos que nos dan, le dejé un ratillo "con el culo al aire" (tapado con un paño, tampoco estoy loco).

Al sentarme en la mecedora, tuve un momento de despiste mientras me organizaba, al niño, el paño... que aprovechó para repetir su hazaña. En este caso con mucha menos parafernalia, pero que "desbordó todas las previsiones".

Lo peor no es la acción del pobre que, a fin de cuentas es un bebé. En el hospital, mientras todos los que estábamos en la habitación hacíamos lo imposible por arreglar el desaguisado, la mamá se sentó en la cama (lejos de la "zona cero") mientras repetía: "No me hagáis reir, que me duelen los puntos"

Ayer, casi lo mismo. Cuando le aviso del desaguisado, me dice: "un momento" y sale corriendo. Cuando espero verla llegar con una palangana llena de agua y un trapo o algo por el estilo aparece... ¡con la cámara de fotos!

Aquí tenéis el resultado.

1 comentario:

  1. Pues esto no es todo. A las 4:30 de la mañana le estoy cambiando el pañal y aprovechando que estaba cogiendo el pañal nuevo con la mano derecha (la izquierda estaba cogiendo sus piernecitas en alto) se hace caca de nuevo... manchó la mano con la que le sujetaba las piernas, el cambiador, la pared de enfrente y la puerta. Este niño es que caga con una fuerza descomunal.

    Por supuesto, acabé pegándole una voz a Pedro para que me ayudara a solucionar todo lo que había liado "su hijo". A la quinta voz se despertó.

    Mientras limpiábamos todo de repente me dice Pedro "mira a Pablito". El tío estaba partido de la risa.

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