De repente, hace como una semana, un día aceptó que le pusiésemos los manguitos y soltarse de nosotros en la piscina.
Poco después le ha empezado a dar miedo todo lo de la piscina: los skimmer, las luces, los tragafondos; pero cuando se anima a soltarse y nadar, lo pasa pipa.
Fijáos como mueve los pies... aunque avanza más bien poquito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario