Aquí podemos ver la llegada de Pablo a la playa por primera vez en su vida. Nada más llegar al paseo de tablas de madera ahí se paró para darle de comer al cocodrilo que llevaba en la mano. Nos costó muchísimo hacer que avanzara porque pensaba que lo íbamos a sacar de la arena.

Al principio no se quería meter en el agua pero después, jugando con el cubo, ya no había quien lo sacara.
Aquí lo podéis ver en la piscina infantil de la urbanización. Lo metemos sin manguitos ni nada...que aprenda.
Pablo ha estado enfermo unos días con laringitis y sin pisar la playa.
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