A Pablito le han regalado un saltador. Al pobre se le da bastante mal porque no sabe qué tiene que hacer. Se dedica a girar sobre sí mismo para un lado y para el otro y a comerse la cinta que hay por encima del hombro.
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Pablito está encantado con los mimos que le da Tere. Aquí lo podéis ver disfrutando de las caricias de su "tata-abuela" Tere.
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Y para despedir esta entrada, un besito:
Me he llevado una sorpresa. Con el nombre del Blog pensaba que se trataba de otra cosa. Quizá he pecado de romanticismo. De todas formas y en una primera visita me parece una buena idea y un buen blog. De todas formas sí hacéis el romantico acederé igualmente.
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