martes, 27 de mayo de 2008

Una tarde cualquiera

Esta tarde, después de comer (claro), he estado con Mamá comprándome alguna ropita. Como no paro de crecer, ya me la compran de bebés de 3 a 6 meses.

Sentadito en la barriga de Mamá me he hecho una caca que casi rebosa. Mamá, que lo sabe todo, sabía que Papá estaba al caer y ha esperado 5 minutos a que llegue para que me limpie. El pañal parecía un test de Rorschard...



...Estaba todo lleno excepto donde quedaban mis huevecillos y los cachetes del culo.

Al terminar de limpiarme, a Papá le ha apetecido darse un paseo y, como Mamá quería descansar, he decidido acompañarle, con la condición de que me deje ir mirando hacia delante. Me han puesto mi gorro nuevo, ese tan chulo, sesión de fotos y a la calle.



Hemos ido dando un poco de cantazo por la calle. A pesar del soletazo, Papá se ha traído un paraguas blanco ¡Está loco! y, cada vez que salíamos de la sombra de los edificios, lo abría. ¡Qué vergüenza he pasado! Afortunadamente, no hay fotos.

A la ida me lo he pasado muy bien, pero como hemos vuelto por el mismo camino, me he aburrido y he cerrado un momento los ojitos...



... cuando los he abierto, resulta que ya no estaba en la calle y he reclamado, con razón, que me den la merienda. Mamá, tan generosa como siempre, se ha ofrecido a dármela ella.

Después, tocaba ver los tebeos esos tan graciosos que me dejan leer de vez en cuando. Todavía no he captado el argumento, pero me rio un montón cuando veo el 6 de oros, la diana o la cara del señor sin nariz. Papá es un poco tramposo y ha puesto una foto de ayer, pero no me importa.



Qué bien me lo he pasado. Después decido echarme una siestecita para meditar sobre el contenido de los tebeos. Al despertarme, me molestaba un poco la barriga pero con la amable colaboración de Papá, unos lloros y haciendo un poco de fuerza, me he quedado tan a gustito.

¡Me aburro!. A ver si convenzo a Mamá para comer otra vez... ¡Funcionó!

Bueno, todo va bien, a ver si se acuerdan del baño sin que yo se lo diga ¡Hay que estar todo el día encima de ellos para que hagan las cosas!

Cada vez tienen más manejo y me molestan menos en la bañera. Papá ha aprendido a darme la vuelta sin asustarme y a no meterme agua en los ojos. Mamá me limpia cada vez más rápido y ya sabe que hay que limpiarme la roña de debajo de la papada.

Después de bañarme, Papá se ha escaqueado un poco para hacerme fotos ¡Qué pesado! Pero me da igual porque estoy de muy buen humor y Mamá me trata muy bien.

Lo primero, me seca la cabecita. La miraré con cara de bueno para que me diga cosas de las que me gustan...



... Qué bien me lo paso con las tonterías de estos dos.



Ya estoy sequito y, con el calefactor, no paso nada de frío.



Hoy me da Mamá la cremita hidratante porque Papá sigue liado con la cámara. Las piernas, la barriguita...



...los brazos, la cara ¡No te olvides de la papada!, venga, una sonrisita a Papá.



Bueno, pues ya está. Sólo queda ponerme un poco de cremita del culo, que lo tengo escocido por las cacas tan enormes y tan espantosas que echo...



...y a vestirme sin olvidar el pañal.



Pues ya estoy todo limpito y me han dejado estrenar esos patucos-sonajero tan chulos que compramos antes Mamá y yo.



Estamos los tres tan tranquilitos y tan felices... no saben estos dos la que les tengo preparado para esta noche... jejeje

1 comentario:

  1. El niño está cogiendo la costumbre de hacerse caca cuando lo tengo encima y he de reconocer que todo lo que ha escrito Pedro es verdad. Cuando se hizo caca llamé por teléfono a Pedro (que sabía que tenía que estar al caer) y me dijo que llegaba en 5 minutos. Como todas las madres que leéis esto sabréis que los padres tienen pocas oportunidades de disfrutar de estos momentos especiales de los críos. Así que, para demostrar lo que quiero a Pedro, le dejé este placer para él. Que conste que me costó aguantar esos 5 minutos: no os podéis imaginar el perfume que subía de su culillo.

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