Desde el primer momento, estuvo a nuestro lado la Abuela Lourdes que ha cuidado de los tres mejor de lo que nos merecemos. Ha cuidado a Pablo para que Lucía pudiese descansar y yo ir al trabajo. Le ha calmado, o lo ha intentado, cuando tenía hambre...
... sueño, cambios de pañal, etc. Nos ha dado innumerables consejos y ha tenido la paciencia de aguantarnos en las ocasiones en las que, con la arrogancia de la inexperiencia, no le hemos hecho caso. Ha hecho de recadera, cocinera, limpiadora, confidente, abuela, canguro...
Cuando, tras el parto, nos mandaron a Pablo y a mí a la habitación, no sé qué hubiese hecho si no me la hubiese encontrado allí al llegar para darme tranquilidad y cariño.
De hecho, la primera foto que tiene Pablo, es en sus brazos.
También vinieron el abuelo Pedro y la abuela María Antonia. Merecen un monumento a la paciencia por el viaje que hicieron y la semana que pasaron en Madrid para ver cuatro ratos a su hijo y a su nieto. Gracias por aguantar los desplantes y cambios de planes a los padres de la criatura en unos días tan complicados.
También ha venido a verle su prima mayor que, camino de Milán, pasó un día con nosotros. Con su energía nos recargó las pilas a todos.
También han venido la tía Riki, la tía Marta, el tío Emilio, el tío Jóse y los primos Alejandro y Emilio ¡Todos a la vez! a conocerle. Menudo palizón de viaje. Unos por tener que hacerlo todo el mismo día y los otros por aguantar un fin de semana con sus niños en Madrid sólo por conocer a nuestro niño.
A algunos se les hizo un poco largo el día.
Muchas gracias también a sus futuros padrinos Marta y Alvaro, por aceptar esa responsabilidad.
Estamos deseando ir a Córdoba ¡No falta nada! para que el resto de la familia pueda conocerle. Ya veréis que encanto de niño. A veces hasta duerme.
No podemos olvidar a su otra familia: Carlos, Kety y Carlitos que, desde tan lejos, nos hacen llegar su cariño. ¡Pronto os conocerá!
Muchas gracias a todos y todas por las felicitaciones, consejos, paciencia, regalos y préstamos, por escucharnos cuando estamos cansados y necesitamos desahogarnos... en fin, por querernos tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario